El lodo y la flor de loto (2ª Parte)


Melinda había colgado en la pared de su habitación el dibujo del bello estanque sagrado. En un principio, fue una experiencia que le encantaba, porque miraba el dibujo y, sin comprenderlo aún, este le susurraba cosas que para su corazón tenían sentido. Pero lo más importante es que se sentía tranquila y le entraban ganas de sonreír. Hacía aflorar la paz de su interior...

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